Actividad1.- Colocar alrededor de la mano de la niña o niño una pulsera de cascabeles, intentando que lo tome presionando con el dedo pulgar.

2.- Invitar a la niña o niño a tomar objetos grandes con ambas manos.
( pelota grande, peluche , etc)

3.-Invitar a la niña o niño a tomar sus pies con sus manos.

4.- Cuando la niña o niño esté acostado boca arriba en su cuna o colchoneta, ofrecerle objetos que cuelguen de una cuerda. Que sean objetos llamativos en cuanto a forma y color. De vez en cuando moverlos e invitarlo a tomarlos.

5.- El adulto se sienta frente a la niña o niño y desliza un juguete invitándolo a agarrarlo.

6.- Poner a la niña o niño boca abajo y colocar a su alrededor diferentes objetos para que los tome. Si comienza a decaer el desinterés cambiar por otros objetos.

7.- En un tubo transparente meter pelotas de diferentes colores y taparlo. La niña o niño moverá el tubo y le dará vueltas para que las pelotas rueden de un extremo a otro.

8.- Ofrecerle diferentes papeles con diferentes colores y texturas. Tener cuidado que no se lo lleve a la boca.

Consejo:

1.- Para que la niña o niño aprenda a relacionarse con los objetos de su entorno, en todos los momentos se debe mostrar y nombrar los objetos que van utilizando.

2.- En este período niña o niño suele manifestar preferencia por un juguete u objeto concreto (peluche, almohada de cuna, etc.), es recomendable que esté objeto esté siempre a su lado, le ofrece seguridad y la satisfacción de tener control sobre algo de su entorno inmediato.

Masajes: 1.- Cuando la niña o niño esté acostado boca abajo con las piernas estiradas, coger los brazos por los codos y, estirados hacia delante, colocarlos de manera que las palmas de las manos se toquen con los pulgares hacia arriba. En esta posición la niña o niño levanta la cabeza fortaleciendo los músculos de la nuca, los hombros y la espalda. 2.- Acostado boca arriba estirar las piernas sujetando por encima de los tobillos, después doblarlas sobre el abdomen y volverlas a estirar. Repetir cinco veces con las dos piernas y luego otras tantas alternándolas. Conseguimos con este ejercicio fortalecer los músculos de las piernas y estimular el intestino. 3.- Se acuesta a la niña o niño de espaldas, con el cuerpo bien pegado a la superficie y las rodillas hacia los lados, el adulto agarrando por los tobillos junta las plantas de los pies (los talones, el borde exterior de los pies y los dedos) mientras con los pulgares el adulto acaricia las plantas de los pies hasta los dedos gordos, favoreciendo la formación del arco del pie y los músculos de las piernas.