Actividad1.- Tomar a la niña o niño en brazos y movernos con él delante del espejo donde pueda ver todo su cuerpo, de forma un poco más rápida para que así vea como aparece y desaparece la imagen.

2.- Ofrecerle a la niña o niño entre otros juguetes, un espejo que no se rompa y dejarle que juegue con él observando cómo reacciona cada vez que se ve su imagen reflejada.

3.- Repetir esta actividad pero sentando a la niña o niño con apoyo, junto al espejo de pared para que pueda tocar su imagen reflejada. Reforzarlo cuando sonría ante su imagen.

4.- Poner a la niña o niño sujeto por las axilas o sentado con apoyo, frente al espejo colgado en la pared. Jugar con sus manitas golpeando su imagen. Poco a poco dejar que sea él quien lo realice solo.

5.- Cuando la niña o niño esté atento a su imagen en el espejo, el adulto juega a aparecer y desaparecer delante del espejo.

6.- Delante del espejo tomar suavemente las manos de la niña o niño y hacer masajes por su cuerpo. De vez en cuando hacerle cosquillas para provocar su sonrisa.

7.- Dirigir las manos de la niña o niño para que toque y explore partes de su propio rostro delante del espejo. Tapar y destapar sus ojos provocando su sonrisa.

Consejo:

a- Es recomendable poner un espejo pegado a la pared. , colocarlo desde el suelo. Podemos poner al niño o niña acostado sobre una colchoneta algunos períodos de tiempo para que explore visualmente las imágenes reflejadas.

b.- Cuando la niña o niño vea su imagen reflejada repetiremos su nombre para que lo asocie consigo mismo.

Masajes: 1.-Estimular el desarrollo de los músculos de la mano si sujetamos con las dos manos de la niña o niño por la muñeca. Con un pulgar el adulto acaricia la palma presionando con suavidad mientras el otro pulgar separa los dedos y los acaricia desde la base de la mano hacia las yemas. 2.- Cuando la niña o niño esté acostado boca abajo, con las piernas estiradas, el adulto agarra por encima de los tobillos y levanta las piernas y parte del tronco. Los hombros y la cabeza no deben moverse. 3.- Cuando esté acostado boca arriba, sujetar con firmeza y suavidad por las rodillas estirándolas y las lleva hacia el pecho bajándolas después a la posición original. 4.- En la misma posición, se colocan juntas las plantas de los pies con las rodillas abiertas (postura de rana) y sujetas por los tobillos y pies se elevan hasta acercarlos a la cara del bebé. Con estos últimos ejercicios favorecemos la evolución motora y fortalecemos los músculos de piernas y caderas.