Actividad1.- Cuando esté tomando su biberón, poner las manos de la niña o niño alrededor de este. A medida que vaya terminando, el adulto irá retirando la sujeción, dejando así que lo sostenga él solo.

2.- En el momento en que la niña o niño tenga mucho apetito, ofrecerle el biberón para que lo alcance con sus manos y permitir que lo sostenga solo.

Consejo:

1.-Prestar cuidado especial en la temperatura del biberón. Al margen de comprobar si es la adecuada para ingerirla, cuidaremos de que el calor no le moleste las manos.

2.- En ningún momento dejaremos el biberón totalmente a la niña o niño ya que su autonomía no es suficiente y podría tragar aire o no succionar adecuadamente, asociando la alimentación con momentos poco satisfactorios.

3.- Si se observa que el biberón resbala de las manos del niño o la niña o bien que la temperatura no es agradable, puede recubrirse la parte que agarra con una tela.

Masajes: 1.- Cuando la niña o niño estén acostado, sujetar la cadera de un lado mientras con la otra mano flexiona la pierna del lado opuesto y la pasa sobre la pierna estirada. Ayudar a liberar el brazo si queda debajo del cuerpo. Realizar el ejercicio cambiando el lado hacia el que se realiza el volteo. 2.- En la misma posición anterior sujetar por el tobillo la pierna estirada de un lado y el antebrazo del lado opuesto. Flexionar la pierna hasta el vientre al mismo tiempo que se estira el brazo con suavidad al lado de la cabeza. Repetir con el otro brazo y la otra pierna. Esto ayuda a fomentar el desarrollo de los músculos para comenzar con la etapa del gateo. 3.- Cuando Con el niño o niña esté acostado boca abajo, colocar las dos manos sobre la espalda y, una después de la otra, bajar desde los omóplatos hasta el las nalgas, subiendo y bajando. 4.- Cuando la niña o niño esté acostado boca arriba, colocar la mano sobre el pecho y describir círculos amplios del centro hacia fuera, ejerciendo mayor presión en la zona cercana al esternón para estimular las defensas del organismo. 5.-En la misma posición anterior, las manos se sitúan en el pecho y, una detrás de otra, van bajando hasta el vientre, siempre de arriba abajo. Reforzamos con este ejercicio el aparato digestivo y aliviamos los cólicos presionando con suavidad la tripa.